Mentesa Bastia y su castillo
La Guardia de Jaén, en la actualidad, goza de un interés
histórico basado principalmente en su enorme y antiguo castillo de
época árabe, pero, sin duda alguna, La Guardia representa un papel
mucho más importante, y quizás desconocido, en la historia de la
provincia de Jaén.
Al margen de su importante papel fronterizo como vanguardia castellana frente al Reino de Granada, lo que distingue a La Guardia de otras zonas fronterizas de la zona es la más que probable localización de una antigua e ilustre población asentada en la zona durante siglos.
Una célebre e importante ciudad durante época romana, visigoda y gran parte de la musulmana llamada Mentesa Bastia.
ÉPOCA IBERA.
En
la era ibérica era conocida como Mentesa Bastia o Mentesa Bastetana
, nombre con el cual la mayoría de los investigadores concuerdan,
algunos de la talla de Leopoldo
Torres Balbás,
datada en 1.500 años antes de Cristo, destacando la ciudad por su
oppidum ibérico y núcleo principal, probablemente situado en las
Eras
de San Sebastián
(Ejido
Eras de San Sebastián del siglo IV aC - I dC),
o sus diferentes necrópolis íbero-romanas.
En los enterramientos de dichas eras se encontraron más de 30 tumbas escavadas en la roca así como urnas cinerarias con sus ajuares, otros utensilios y diversos tipos de restos de cerámica, escudos y adornos.
Los pobladores íberos y romanos se dedicaron principalmente a la circulación tributaria de excedentes y a las labores de la agricultura y la ganadería.
ÉPOCA ROMANA.
Posteriormente,
es ocupada por los romanos pasando a llamarse Mentesa Bastetanorum a
la vez que un enclave de primer rango dentro del imperio, obviamente
esto concedió a Mentesa gran importancia y alto estatus llegando a
alcanzar una población de "mentesanos" que alcanzaba los
50.000 habitantes tal y como describen los escritos de Plinio o los
de Polibio y como lo confirman las inscripciones epigráficas de la
zona.
Algunos de estos escritos hablan de la pureza y finura del
oro de sus minas el cual gozaba de gran popularidad dada la excelente
calidad del metal. Éste iba destinado directamente a Roma engarzando
joyas de emperadores y tribunos. Una villa rica y próspera repleta
de suntuosos palacios, baños públicos y templos.
Por ella pasaba la vía romana que discurría desde Cástulo (Linares) a Acci (Guadix), y el ramal de Aurgi (Jaén) de gran importancia comercial.
Así mismo fue una de las principales y privilegiadas Cecas romanas del imperio, es decir, era centro emisor de moneda, desde donde se acuñaron monedas que circularon por todo el territorio peninsular de la antigua Hispania lo cual impulsó su desarrollo e importancia en época visigoda (siguiente sección).
ÉPOCA VISIGODA
Durante la etapa visigoda la ciudad perteneció a la provincia Cartaginense y Mentesa adquiere gran importancia en detrimento de la capital, Jaén . Fue el mayor enclave de la comarca gracias a su relevancia en época romana, a la presencia bizantina en la zona y a su posición estratégica sobre el valle del Río Guadalbullón como importante paso entre Jaén y Granada. Fuertemente defendida, desde Mentesa se podía controlar la Vía Hercúlea (Vía Augusta post.) entre otros caminos y calzadas que unían Levante con Turdetania hasta el pasado imperio de Tartesos.
Desde este siglo III pasa a ser sede episcopal enviando en el año 300 uno de sus obispos (Pardo) al concilio de Iliberis. Continuó siendo cabecera de diócesis y acuñando moneda propia como segunda fábrica de moneda tras la capital, Toledo en la Cartaginense, y que circuló por toda Hispania durante los reinados de monarcas como Recaredo, Witerico, Gundemaro, Sisebuto, Suintila, Sisenando, Egica y Witiza.
Hay constancia de sus obispos que la representaron en al menos doce de los diferentes Concilios de Toledo entre los años 380 y 858. Algunos de ellos fueron San Floro, martirizado por los musulmanes, Abilonso en este último año, Juan, Jacobo, Emiliano, Cecilio...
ÉPOCA ÁRABA.
En la época de dominación árabe, La Guardia fue capital de la Cora hasta su trasladado a la actual capital, Jaén (Yayyan) en el emirato de Abderramán II y volviéndola a denominar como "Mantissa".
El nacimiento del gran estado de Al-Andalus vuelve a convertir a La Guardia (Mantissa) en un lugar privilegiado por su situación estratégica al sur de Jaén. Fue entonces cuando se construyó su enorme castillo-fortaleza (siglo VII), asentado probablemente sobre un oppidum ibérico y siendo una de las primeras fortificaciones árabes de la península la cual soportó numerosos conflictos bélicos entre diversos clanes árabes.
ÉPOCA CRISTIANA, LA RECONQUISTA.
En 1.244
Fernando III "El Santo" la conquista siendo desde esta
fecha, intermitentemente, mora y cristiana hasta la caída de
Granada, se convierte en un bastión defensivo fundamental para la
defensa de Jaén en el valle del rio Guadalbullón desde el que se
hace frente a las incursiones moras desde el Reino de Granada.
Se sabe que en una de estas batallas entre moros y cristianos, a
las espaldas de La Guardia y su castillo, en la falda del cerro San
Cristobal, perdió la vida el siempre combativo obispo de Jaén
Gonzalo de Zúñiga, más tarde corrió la misma suerte el agresivo
caudillo musulmán Reduán.
Con la Conquista de Granada y la pérdida de La Guardia como posición estratégica y defensiva comienza su etapa de paz a la vez que su declive.
En el siglo XIII, cuando la villa cae en manos cristianas tras la conquista en 1244 por Fernando III el Santo, La Guardia vuelve a hacer valer su estatus como baluarte defensivo de la ciudad de Jaén sobre el valle del río Guadalbullón; período del que recibe su actual nombre, con motivo de ser zona estratégica-fronteriza y guardense entre moros y cristianos. Durante esta época empieza a decaer el esplendor que mantuvo en siglos pasados y muchos de sus habitantes abandonan por temor y represalias La Guardia.


